Los espacios de cliente
Un espacio por encargo, un plan de contenidos compartido y un cliente que valida sin tener cuenta.
Enseñar un calendario editorial a un cliente suele exigir una hoja compartida, un hilo de mensajes y una carpeta de archivos en alguna parte. Aquí es una sola pantalla: un espacio por encargo, el contenido dentro y un enlace enviado al cliente. Lo abre, lo lee, responde.
Lo que contiene un espacio
- Un plan de contenidos legible como tablero, lista o calendario: las mismas fichas, tres maneras de mirarlas según se piense en etapas, en listas o en fechas.
- Una fecha de publicación opcional: una idea sin fecha vive en el tablero y se suma al calendario el día en que se programa.
- Un enlace de acceso para el cliente, sin cuenta que crear, con permisos a la carta: leer, comentar, validar, enviar archivos.
- Una opinión por contenido, validado o a revisar, que nunca mueve la ficha: es una respuesta, no un automatismo.
- Un hilo compartido en cada contenido, donde se explica el porqué de una corrección.
- Los archivos, enviados por usted o por el cliente, ordenados en una carpeta propia de ese espacio en la mediateca.
El cliente no ve nada de la administración: una página, su mes y dos botones. Revocar el enlace lo cierra todo, incluidos los archivos que había enviado.